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Relato de chatear sexo:
Me giró y ato mis manos a la
espalda. Que caliente estaba Andrea.
-AHORA QUIERO QUE TE LEVANTES LA FALDA POR DETRÁS.
Yo asentí y me remangué la falda, sujetándola con los dedos por atrás.
Me bajó las bragas hasta los tobillos y me dijo:
-Quiero que vayas al salón y me traigas una cosa que hay encima del taburete.
Pensé que sería imposible que le trajese nada con las manos atadas, pero
supuse que debería hacerlo con la boca. Claro, por supuesto que me ha calentado
este chat
Me di la vuelta sobre mis tacones y comencé a andar, un poco ansioso por ver en
que terminaba el asunto, y un poco asustado. Antes de llegar a la puerta, me
dijo.
-PUTA ESTELA, ESPERA UN MOMENTO.
Me detuve.
-Abre la boca.
Al abrir la boca me introdujo sin miramientos un trapo que al momento
identifique como sus bragas, imposibilitándome hablar o hacer cualquier cosa.
-VENGA, VENGA. NO TE PARES PUTILLA, QUE NO TENEMOS TODO EL DIA.
Continué avanzando hacia el salón a duras penas, mientras veía los flases de
la cámara mientras me tomaba fotos.
Cuando llegué, el corazón casi se me para. Sobre la silla había un enorme
consolador con forma de pene con la base cuadrada. Tenía que llevarle aquello
sin usar las manos ni la boca. Además, por todos los lados estaban las fotos
que yo mismo me había sacado vestido de mujer y mi ropa interior y zapatos.
Ella las había encontrado y por eso estaba haciendo aquello.
-NO LO PIENSES, YA SABES COMO LO TIENES QUE HACER SO FURCIA. Me dijo con malos
modos.
Me acerque al taburete y empecé a flexionar las piernas. Cada vez que acercaba
mi culito a aquel aparato me temblaban las piernas y a punto estuve de caer dos
veces.
En el preciso instante que lo intentaba por tercera vez, oí un grito que me
apremiaba, me desconcerté y caí encima del consolador.
Me penetro con una facilidad espantosa, ya que gracias a Dios estaba lubricado.
Sentí como me ardían las entrañas a la vez que casi pierdo el sentido de
placer.
Al oír mis gemidos se acerco y dijo:
-VENGA ZORRITA, NO TE QUEJES, QUE TE ENCANTA.
Luego le
telefoné a la guarra, vino a casa y me la follé. ¡Gracias chatear sexo!